Venezuela se enfrenta otra vez a la línea roja del default

En lo que queda del año, tiene otros vencimientos por un total de unos 1.470 millones de dólares; y el año próximo deberá pagar unos 8.000 millones más.

Venezuela debía pagar ayer unos 81 millones de dólares de un bono de su empresa petrolera para no caer en default, primera obligación a cumplir desde que el presidente Nicolás Maduro anunció que buscará refinanciar y reestructurar la deuda externa.
El plazo vence tres días antes de una reunión con tenedores de bonos en Caracas, convocada por Maduro hace una semana cuando anunció su plan de renegociar la deuda, de unos 150 mil millones de dólares.
Las agencias Fitch, Standard and Poor’s y Moody’s rebajaron la calificación de la deuda, debido a compromisos por vencer y a que inversionistas no han recibido 1.161 millones de dólares del bono 2017 de la petrolera PDVSA, que el Gobierno dijo haber empezado a pagar el pasado viernes.
A petición de acreedores, un comité de sociedades financieras se reunirá con la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA) este viernes en Nueva York para analizar el no pago del bono 2017.
“Estamos al final del juego y ahora se volvió una cuestión de días -no semanas- hasta que se confirme el incumplimiento”, opinó Capital Economics.
El Gobierno deberá cumplir el lunes con otros 200 millones de dólares más de rendimientos. En total, debe cancelar de 1.470 a 1.700 millones en intereses de bonos en lo que resta de 2017.
“La renegociación y reestructuración de la deuda tiene bastantes obstáculos. El escenario más posible es un eventual default”, comentó a AFP Andrea Saldarriaga, analista para América Latina del centro Atlantic Council.
Las sanciones que impuso Estados Unidos a Venezuela en agosto impiden que el Gobierno recurra a fuentes externas de capital y prohíben que inversionistas norteamericanos negocien la deuda venezolana.
“Eso dificulta llegar a un acuerdo con sus acreedores”, opinó Saldarriaga. Un 70% de los tenedores de bonos son estadounidenses y canadienses. “A esto se le suma la falta de liquidez de Venezuela”, agregó.
Con la economía devastada y reservas internacionales de apenas 9.700 millones de dólares, Venezuela encara obligaciones para 2018 por más de 8.000 millones.
Otro obstáculo es que Maduro designó como principal negociador al vicepresidente Tareck El Aissami, a quien Washington incluyó en una lista de funcionarios venezolanos sancionados, prohibiendo a los ciudadanos norteamericanos tratar con ellos.
El gobierno de Donald Trump sumó el jueves otros 10 funcionarios a la lista. En tanto, la Unión Europea acordó esta semana adoptar sanciones contra Venezuela. Maduro acusa a Estados Unidos y sus “cipayos de una persecución financiera” para asfixiar al país, por tener un Gobierno socialista.
Pero ve salvavidas en sus aliados China, al que Venezuela adeuda unos 28.000 millones de dólares, y Rusia, que está por firmar un acuerdo para reestructurar unos 3.000 millones de los 8.000 millones que le debe Caracas.

 

El cese  de pagos
  • Deuda Hay diversas formas de declarar o constatar un default. El Gobierno puede anunciar que no honrará sus pagos y automáticamente incurre en cesación de los mismos.
  •  Calificadoras  El default puede ser también declarado por una agencia calificadora, como Moody’s, Fitch o S&P, que comunica públicamente que el país concernido no pagó y, en consecuencia, lo considera en cesación de pagos.
  • Acreedores Una tercera posibilidad es que un acreedor privado anuncie que Venezuela no le pagó. Para un país en default, la primera consecuencia es que se convierte en un paria de los mercados financieros internacionales. No consigue créditos y si lo logra es a tasas astronómicas.