Un joven contrató a matones a sueldo para liquidar a su papá

El padre logró sobrevivir, pese a recibir tres impactos de bala. Los detenidos serán hoy presentados ante un juez

La Policía y Fiscalía, a la cabeza de Saúl Rosales, lograron identificar y detener a las personas que supuestamente están involucradas en el ataque a tiros de un hombre en el municipio de San Julián. Uno de los implicados en el hecho de sangre es el hijo del abaleado, que se recupera de las heridas que lo pusieron al borde de la muerte, quien contrató a dos matones a sueldo para matar a su progenitor y quedarse con su herencia. El ataque, que ocurrió en agosto de este año, falló porque Filemón Peñaranda Aldana sobrevivió a los tres tiros que recibió de los sicarios que su hijo contrató.

La Policía mantuvo abierta la investigación y ayer se logró la detención del hijo y de uno de los pistoleros, aunque aún sigue vigente la pesquisa, ya que el otro sicario se mantiene prófugo.

Confesó el hecho
Róger R. T., uno de los pistoleros, relevó en su declaración informativa ante el fiscal Rosales que Glover P. C. lo contrató y que además le entregó las armas de fuego que él y su cómplice utilizaron para intentar ultimar a Peñaranda.

También contó que su amigo, el hombre buscado por los investigadores, es conocido como Erwin y  afirmó que el hijo de la víctima de sus proyectiles fue quien les entregó a los dos las armas de fuego y además les mostró la camioneta y el lugar donde vivía su  padre para que lo ejecuten.

Fue así que la noche del ataque hicieron vigilia hasta que Filemón Peñaranda llegó a su domicilio. Luego le tocaron la puerta, le dispararon y huyeron. Nunca imaginaron que el hombre soportaría la balacera y ahora se recupera.

De acuerdo con las declaraciones del hijo, él contó que le tenía rabia a su padre porque lo abandonó cuando tenía cinco años, que le pegaba y que, junto con sus hermanos, los hacía trabajar en el chaco.

Los detenidos serán presentados ante un juez cautelar para ser imputado por tentativa de asesinato y lesiones graves y gravisimas.

Fuente: El Deber