Festejo desmedido de los cocaleros pospuso su marcha

Los galpones de Adepcoca fueron ocupados por cocaleros de esa organización, que bebieron hasta la tarde de ayer para celebrar su “triunfo” ante el Gobierno.

Con un puño en alto y el bolo de coca del lado derecho de su mejilla, don José (nombre ficticio) gritaba ayer: “¡Hemos vencido al Gobierno, carajo!”, mientras le pedía a uno de sus compañeros que termine el contenido de su vaso, que estaba lleno de una mezcla de gaseosa con licor.

Como ellos dos, varios otros cocaleros permanecieron toda la noche del sábado y hasta las horas de la tarde de ayer, celebrando el “triunfo” que tuvieron sobre el Gobierno, al devolver las instalaciones de la Asociación Departamental de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca) al dirigente Franklin Gutiérrez.

Después de 12 días de conflicto entre afines al Gobierno y la dirigencia del sector, el comité ad hoc decidió dejar la institución en manos de los fundadores.

A mediodía del sábado, Honorato Atto, fundador de la asociación, y otros de sus colaboradores, decidieron entregar las instalaciones de Adepcoca a Gutiérrez, al anunciar que ese grupo dirigencial había sido reconocido de forma legítima en tres asambleas de los Yungas.

A partir de la confirmación de esta decisión, los productores de coca festejaron de forma desmedida. Muchos compraron cervezas por cajas y otros tragos, que ingresaron en los galpones donde venden la hoja por taques, en la zona de Villa Fátima.

Cada galpón tenía su propia musicalización; no faltaron los hombres que junto a otras mujeres se pusieron a bailar, mientras consumían las bebidas alcohólicas, según el testimonio de una vecina que pidió no ser identificada, quien aseguró que no pudo dormir, porque el bullicio de la jarana impedía el descanso.

“Quería dormir, pero, ¿acaso podía? La bulla de la música y sus gritos eran lo único que se escuchaba toda la noche, mis ojos están rojos por no dormir”, mencionó, muy molesta, la señora.

Otra mujer, esposa de uno de los productores, comentó a Página Siete que su marido también participó de la celebración y recién a las 10:00 se fue a dormir.

En el recorrido que realizó este medio por los galpones de Adepcoca se verificó un ambiente lleno de botellas vacías de trago, que estaban botadas en el suelo, junto a las cajas de cerveza apiladas en una de las paredes, y vidrios rotos por el piso.

En otro galpón, tres grupos de hombres bebían la poca cerveza que quedaba. Después de breves silencios, uno de los cocaleros mencionó: “El Gobierno no ha podido dividir a la Adepcoca como lo ha hecho con otras organizaciones. Hemos sido fuertes y unidos y así tenemos que mantenernos, compañeros”.

Pero la farra no se limitó a ocupar el interior del edificio de Adepcoca, sino que en la calle donde está la asociación también había personas bebiendo.

Mientras unos criticaban el proceder de sus propios compañeros , otros   justificaban la fiesta por la “derrota del Gobierno”.

Una señora expresó su preocupación porque no sabía qué iba a pasar con su coca, que estaba en uno de los galpones. Uno de los dirigentes le había comentado que no podría vender, ya que ella es detallista y  había apoyado al comité ad hoc…

“No sé que voy a hacer, ahora me dicen ‘no vas a poder comercializar la coca’. Tal vez hasta me quiten mi carpeta (registro de la cantidad de la hoja que lleva para vender), pero a mí primero me han dicho: ‘El Gobierno va  a ganar y tienes que venir a apoyar al comité’, así me han amenazado”, comentó preocupada.

Después de una larga espera, otro de los dirigentes, que escuchó su caso, le dijo: “Tienes que venir a rogarte nomás. O también puedes venir mañana (hoy) a la marcha, para recomendarte, comprar refresco y charlar”.

Los  cocaleros de Adepcoca tenían que realizar ayer una marcha, pero ésta quedó suspendida  por el festejo desmedido que se dieron desde el sábado.

El conflicto

  • 19 de marzo  Los cocaleros  se enfrentaron con efectivos de la Policía, porque les impidieron el  ingreso a las instalaciones de Adepcoca. Los uniformados reprimieron a los yungueños con  gases.
  • 20 de marzo  Al menos 17 cocaleros fueron detenidos y siete policías resultaron heridos, tras la hostilidad.
  • 21 de marzo  No hubo violencia, pero sí tensión en Villa Fátima, por la vigilia de los policías y los bandos formados por los productores de coca.
  • 22 de marzo  En la tercera jornada de violencia, la Policía disparó proyectiles de goma contra los cocaleros de los Yungas, quienes intentaron retomar su mercado de la intervención gubernamental y varias personas resultaron heridas.

Fuente: Página Siete

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